¿Qué nos echamos en la piel?

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Cuidar la piel les mucho más importante de lo que muchas veces podamos pensar.

La piel es el órgano externo más extenso que recubre nuestro cuerpo y está más expuesto que ningún otro. Los agresores externos afectan directamente al estado de la epidermis (capa externa). Estos factores externos son algunos como la polución, la sobreexposición a la radiación solar, los aires acondicionados, etc. Sin embargo, no debemos olvidar que también dañan la piel otros factores internos. Entre ellos están el estrés, las emociones negativas, las alteraciones en el sueño, la alimentación, los vicios (tabaco, exceso de alcohol…), etc.

El hecho de tener una piel mal cuidada va mucho más allá de dañar dicho órgano. La piel no solo es una barrera física de nuestro organismo, sino que también actúa como primera barrera ante bacterias y otros gérmenes. Es decir, es una parte sustancial de nuestro sistema inmunológico que alivia con su protección el trabajo del sistema inmune central.

Por tanto, es de vital importancia proteger la piel. Pero…, ¿sabemos realmente cómo? ¿con qué productos? En OAN International abogamos por el uso de productos naturales. La cosmética natural es un sustituyente perfecto de los productos industriales y una alternativa muy saludable. Asimismo, es importante aclarar que los productos naturales que se comercializan también están sometidos a garantías de seguridad.

Entre las ventajas del uso de productos naturales encontramos la reducción de exposición a sustancias químicas tóxicas que puedan ocasionar un riesgo para nuestra salud.

Los ingredientes activos que la cosmética natural incluye en su formulación son más que en la cosmética industrial; por tanto, la efectividad de su uso es mayor. La agresividad de los cosméticos es también menor si hablamos de elementos naturales. El riesgo de que causen efectos secundarios, intoxicaciones o reacciones alérgicas disminuye considerablemente. No contiene elementos químicos derivados del petróleo ni aditivos adicionales ni están testados con animales. Tampoco debemos olvidar que se adaptan mejor a la piel, ya que están en mayor consonancia con ella, la hidratan y desaceleran su envejecimiento.

Y si nosotros no somos los únicos que nos beneficiamos de su uso, sino que a través del mismo estamos aportando nuestro granito de arena a una causa social, ¡pues mucho mejor!

Hay un elevado número de cosméticos naturales que esconden detrás retos sociales y de superación de quienes lo fabrican. Este es nuestro caso con la manteca de karité elaborada por comunidades de mujeres en la región de Nikki, Benín.

La historia que hay detrás de cada producto es quizás el ingrediente esencial del mismo. Ser conscientes de que existen otras realidades y poder comprometernos con causas sociales es un acto bonito y necesario en nuestra sociedad global.

La piel es el organismo que recubre nuestro cuerpo y su funcionamiento complejo y, por tanto, debemos protegerla. Es un tejido que tiene muchas cosas detrás del mismo. Al igual que la piel, los productos (naturales) que usamos también tienen muchas cosas detrás: muchas historias y retos que cuidar. Seamos pues conscientes de qué nos echamos a la piel.